A lo largo de Morelos, podrás encontrar hermosas manifestaciones de la creatividad de sus habitantes plasmada en materiales como el barro, la palma, y la madera, por mencionar algunos ejemplos, en una amplia variedad de formas y texturas. Así, en Cuernavaca son famosas las macetas de barro que se venden en los locales cercanos al Salto de San Antón; estos talleres de alfarería han sido desde la época prehispánica reconocidos por la calidad de su manufactura y a través de los años han merecido premios nacionales, sin que por ello haya perdido sus características indígenas, orgullo de los hogares morelenses.
Conurbada con Cuernavaca, la Colonia 3 de Mayo alberga a un sinnúmero de talleres de cerámica, cuyos acabados artesanales son un atractivo para cientos de personas, que llegan a Morelos en camiones especiales para la compra de estos artículos.
Al norte de la capital del estado en la cordillera del Ajusco limitando con el Distrito Federal, se encuentra Huitzilac; de allí son típicos los muebles de madera, tallados aprovechando la forma cilíndrica de los troncos, elaborándose también en miniatura.
Al pie de la sierra del Tepozteco se halla Tepoztlán, donde podrás encontrar las figuras hechas con la espina del árbol de Pochote en las que los artesanos elaboran pequeñas tallas de casitas y pueblos, célebres por su belleza. Hay también artículos como cuadros, percheros, marcos y artículos de ornato cuyo colorido de enorme personalidad es característico de ésta manifestación artesanal. En Tepoztlán también encontrarás las máscaras de los Chinelos danzantes que bailan en los días de fiesta, principalmente en el carnaval, así como los palos de lluvia, instrumentos prehispánicos, la platería de origen polinesio de Guerrero y trabajos en carrizo y papel maché.
Al norte del Estado no dejes de visitar Tlayacapan, donde podrás conocer además del centro cultural la Cerería y el Ex Convento de San Juan Evangelista, una gran variedad de artesanía de alfarería y cerámica de alta temperatura como vajillas y figuras, así como barro vidriado y soles sonrientes, característicos de la zona, magníficas lámparas y los tradicionales sombreros de Chinelo que Don Ángel, elabora y mantiene en vida una de las más bellas tradiciones iniciadas en este lugar: “El brinco del Chinelo”.
Bajo la sombra del volcán Popocatépetl, en el pueblo de Hueyapan, municipio de Tetela del Volcán, las mujeres del lugar elaboran en telares de cintura, bellísimos gabanes, bufanda “chicuetes” (enredos tradicionales de la vestimenta indígena) y rebozos de lana, tal y como lo hicieron sus madres, así como los izcacles o huaraches de yute, las blusas deshiladas y las fajas tejidas.
En Tetelcingo, cerca de la ciudad de Cuautla, podrás encontrar bellísimas jaulas de alambre, paneras y servilleteros trabajados como encajes, decoradas con diversos colores.
En Huajintlán, localidad situada en el municipio de Amacuzac, en el limite sur con Guerrero, son típicas las maracas hechas de guajes y los güiros, así como las bolsas de macramé. No hay que olvidar los trabajos en cuero, como las magníficas sillas de montar en Jojutla, o la cerámica pintada de Xoxocotla, sin dejar de mencionar las tinajas de barro manchado de Cuentepec.
La alfarería es una tradición que también se conserva en Amayuca. Al barro se unen artículos tan imprescindibles en la cocina tradicional como los chiquihuites, las canastas y los cestos, que tienen sus principales centros de producción en Cuentepec, Tlaltizapan, Alpuyeca y Tilzapotla.
En lo general, las artesanías de la entidad tienen una función de utilidad y cubren necesidades específicas por lo que su diseño es sencillo; las artesanías de ornato son relativamente nuevas. En Morelos, es la misma población la que mantiene la producción de estos artículos a través de un mercado propio que les permite satisfacer sus necesidades.