El Estado de Morelos tiene dos ascendentes culturales en la etapa conocida como Preclásica; la cultura olmeca y la del altiplano central. Desde el punto de vista arqueológico, las manifestaciones más remotas de la presencia del hombre en el Estado, están en el horizonte Arcaico que finalizó 1500 años a.C. De este período hay descubrimientos de cerámica en lo que hoy es Cuernavaca, encontrando relación con las culturas del Valle de México; son ídolos de barro y cerámica pintada de café y rojo. En conclusión, se dice que el Estado durante algún tiempo formó parte de los grupos del Altiplano Central.
Al horizonte Preclásico o Formativo (1500 a. C. – 200 d. C.), corresponden grupos instalados en forma sedentaria que vivían en aldeas y su principal actividad era la agricultura. Se considera que esta época fue básica en los asentamientos humanos definitivos en el estado, encontrando huellas de este período en: Yautepec, Cuernavaca, Cuautla, Xochitepec, Tlaquiltenango, Tepalcingo, Zacualpan, Tenango, Mazatepec, Tepoztlán, Tlaltizapán, Amacuzac, Jojutla, Tres Marías, Chimalacatlán, Xochicalco, Santa María Zacatepec, Oaxtepec y Chalcatzingo, de donde se ha estudiado cerámica local y olmeca. Efectivamente, durante este período de Morelos los grupos se instalan en aldeas ubicándose cerca de los ríos o manantiales, viviendo en pequeños conglomerados y teniendo como principal actividad el trabajo agrícola.
En el horizonte Clásico (200 – 900 d. C.), la agricultura representó un papel primordial, los grupos ya se habían desarrollado, su principal cultivo era el maíz y realizaron grandes construcciones de carácter religioso, dejando de ser villas para ser señoríos, como Chimalacatlán, Tepoztlán, Yautepec, Jiutepec y Chalcatzingo, donde la cultura de Morelos tuvo una gran influencia de la Olmeca procedente de la costa del Golfo de México.
En el período Epiclásico (600 – 900 d. C.), Xochicalco floreció. En esta ciudad, entre otros acontecimientos, se convocó a un congreso de astrónomos con el fin de ajustar el calendario. A dicha reunión asistieron los sabios y eruditos de diversas naciones: zapotecos, mixtecos, mayas y de la región de la costa del Golfo de México, dejando indicios de su presencia cuando Xochicalco vino a menos, en el horizonte Postclásico (900-1521 d. C.), se militarizó la sociedad y llegan a Morelos los toltecas y chichimecas. En la declinación del pueblo tolteca llegaron paulatinamente desde el norte siete tribus nahuas que se asentaron en el Valle de México, Morelos, Tlaxcala, parte del Estado de México y Puebla.
Los tlahuicas, una de esas tribus, vinieron al estado y fundaron sus primeros señoríos en Yecapixtla, Tlaquiltenango y quizá Ocuituco, mezclándose con algunas tribus que poblaban la región de Morelos.
En el actual Morelos sobreviven varias evidencias de esa cultura, como los centros ceremoniales de Teopanzolco y la zona arqueológica del Tepozteco entre otras.
Desde el punto de vista histórico, su condición es interesante por la cuestión que planteó fray Bernardino de Sahagún y que retoma en 1900 el arzobispo Plancarte quien ve en esta zona a Tamoanchán, que es el paraíso perdido y dice: hacia el período preclásico, en el lapso de 1500 a 800 a. C., los olmecas dejaron indicios de su presencia en Morelos. Ellos provenían de Panotla, hoy Pánuco, cuando emigraron hacia las tierras que ahora son el estado de Morelos, guiados por su Dios, fueron a poblar una región fértil llamada Tamoanchán y se asentaron en Chimalacatlán, ahora municipio de Tlaquiltenango. Influyeron sobre reducidos grupos locales, desarrollando su cultura y finalmente dividiéndose para formar nuevos pueblos hasta que se esparcieron en amplio territorio.
De 1379 a 1398 los mexicas aprovecharon las diferencias entre los señoríos tlahuicas para derrotar a Cuauhnahuac (Cuernavaca) y Xiutepec (Jiutepec). Cuernavaca es dominada por Acamapixtli, señor mexica y como resultado la población tiene que pagar tributo, iniciando una época de inestabilidad con dominio alterno de tlahuicas y mexicas, la cual termina cuando la princesa tlahuica Miyanaxicuitli es entregada a Huitzilihuitl de cuya unión nació Moctezuma Ilhuicamina; con este acontecimiento, se consuma el dominio de los mexicas en el valle de Morelos.
Para 1520 lo que actualmente es Morelos estaba dividido en siete cacicazgos: Cuauhnahuac, Tetlámatl, Xiuhtepec, Tepoztlán, Yautepec, Totolapan y Yecapixtla.
La conquista española del estado empezó al rendirse Ocuituco. En marzo de 1521, Cortés manda al capitán Gonzalo de Sandoval y somete a Oaxtepec y Yecapixtla, entrando por Chalco.
Cortés llega al estado por Totolapan y conquista Cuernavaca el 13 de octubre de 1521. Del señorío de Tlalnáhuac dependían de la Corona Española: Oaxtepec, Yecapixtla, Tepoztlán, Xiutepec y Cuernavaca otorgados por batallas; Yautepec en forma pacífica y Totolapan por la unión de chalcas y españoles.
El fraile Francisco Pedro Melgarejo de Urrea estuvo temporalmente en Tetela del Volcán en 1521, convirtiéndose en el primer clérigo en el estado.
Siendo obispo fray Juan de Zumárraga, el territorio del actual Morelos pertenecía al obispado de México.
En 1523, durante una de las visitas a Cuernavaca, Cortés en Tlaltenango funda la iglesia de San José que pone a cargo de los franciscanos, introduce agua y edifica la primera hacienda azucarera.
En 1525, los franciscanos comenzaron con la conquista espiritual; entre ellos venían los frailes: Martín Silva, Francisco Martínez, Francisco de Soto y Juan Motolinia; con el apoyo obligado de los oriundos construyeron la ermita de San Francisquito y después, hacia 1529, el convento de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Cuernavaca, lo que hoy es la Catedral de la Diócesis.
Por Real Cédula expedida en Barcelona, el 6 de julio de 1529 a Cortés se le dio el título de Marqués del Valle de Oaxaca, que abarcaba indefinidamente desde Coyoacán hasta el Istmo de Tehuantepec.
En 1533, llegaron los agustinos dirigidos por los frailes Jorge de Ávila, Jerónimo de San Esteban y Juan Segura, quienes se establecieron en la región de Tepoztlán. Los dominicos llegaron a catequizar la parte media del estado aproximadamente en 1534.
En 1545, se modificó la división eclesiástica por bula del Papa Paulo III y Morelos quedó comprendido dentro de la provincia de México.
Cortés se reserva en encomienda numerosos pueblos como: Cuernavaca, Oaxtepec, Yecapixtla, Tepoztlán y Yautepec. También en encomienda fue dado a Pedro Sánchez Farfán, Tetela del Volcán; a Francisco de Solís, Zacualpan; a Diego de Olguín, Totolapan; a Juan Sermeño, Coatlán del Río y a fray Juan de Zumárraga, Ocuituco, lugar donde recibió la bula papal que le designaba primer obispo de la Nueva España.
La primera estancia del ganado vacuno estuvo en Mazatepec, después estableció una estancia dedicada a la domesticación de yeguas en Tlaltizapán; en Tepalango y Tlaquiltenango se desarrolla la cría de ganado caballar.
En 1646, la provincia de México toma el nombre de audiencia de México y en ella, se incluía todo lo que hoy es el estado de Morelos. En esta época, se usa la denominación política y judicial de la Nueva España, de alcaldías mayores, tenientazgos y corregimientos. Alcaldías mayores fueron Cuernavaca y Cuautla de Amilpas; Tenientazgo: Jonacatepec y Corregimientos: Totolapan, Ocuituco y Tetela del Volcán, cada una de éstas se dividía en pueblos.
Las principales actividades económicas en el estado fueron: el cultivo de morera, cría del gusano de seda, cría de ganado caballar y mular, pero la más importante, fue la producción de caña de azúcar.
Para 1786, por real ordenanza, la Nueva España fue dividida en Intendencias entre las que se encontraban las de México y Puebla que se dividían el territorio morelense.
Ya en el siglo XVIII, se había fundado la villa de Cuernavaca, que cobró importancia como lugar de posta en el camino real de Acapulco, centro de redistribución comercial de los productos del sur del país y residencia de algunos ricos mineros de Taxco.
En 1810, los pueblos del Estado de Morelos participaron en la lucha de la independencia en contra de los españoles.
En el mismo año, los dominios del marquesado tenían administración privada y no se había hecho extender la acción del tribunal de la Acordada por el Gobierno Virreinal a este territorio.
La milicia de la Acordada fue sustituida por una especie de ejército privado, que organizaban los hacendados y tenían guarniciones en Cuautla, Cuernavaca y Huautla, que se encargaban de acabar con los ladrones y salteadores de los caminos.
Francisco Ayala, capitán de tal ejército, se negó a participar con las fuerzas españolas que combatían a los insurgentes y se unió al ejercito libertador del sur que dirigía José María Morelos, acantonado en Chilapa. La historia se desarrolló de la siguiente manera: en 1811, en Mapachtlán, tres españoles que se suponía que eran amigos de Ayala promovieron que lo aprehendieran por motivos poco fundamentados y, al poner resistencia, dan muerte a su esposa e hijo. Ayala salió de ahí, mas la región se inquietó por la injusticia y todo el pueblo de Mapachtlán le dio su apoyo. Morelos pasa por Azúcar y Francisco Ayala aprovecha la oportunidad para unirse a su ejército.
Mariano Matamoros, cura de Jantetelco fue otro mestizo, quien acompañado de Apolinar Matamoros, Joaquín Camacho, Ignacio Cavaría e Ignacio Noguera aumentaron las filas de la insurgencia. José María Morelos continuaba en su tenaz lucha, desde Izúcar va hasta Cuautla, Jojutla, Ixtla, la hacienda de San Gabriel, Amacuzac y Huajintlán rumbo a Taxco y después de la batalla de Tecualoya en la que derrotó a Polier pasó a Tenancingo y Cuernavaca, posteriormente por Cuautla pretendió dirigirse a tomar la ciudad de México. Las batallas que Morelos ganó de Chiautla, Izúcar y Tecualoya lo hicieron famoso en la parte sur del Estado.
En Cuautla, le deja la guarnición a Leonardo Bravo, quien al ser traicionado por Yermo es aprehendido por un grupo de insurgentes, en la Hacienda de San Gabriel, cerca de Puente de Ixtla. José María Morelos, en un intento por salvarlo, quiso canjear 800 prisioneros por la libertad de Leonardo Bravo a quien finalmente trasladaron a México para ahorcarlo.
El virrey Venegas delegó la responsabilidad de acabar con Morelos, en el general Félix María Calleja, quien formó su ejercito con la división de Puebla, las tropas peninsulares constituidas por el tercer batallón del regimiento de Asturias y el primero de Lovera, el Ejército del Centro y los hombre de Gabriel Yermo.
Entre el 6 y 12 de febrero de 1812, salieron los realistas rumbo a Cuautla defendida por Galeana, Bravo, Matamoros y Morelos. El 18 del mismo mes, José María Morelos salió al encuentro de la retaguardia realista, y al día siguiente, comenzó el combate.
El ejército realista retrocede hacia Cuautlixco y el “Siervo de la Nación” manda fortalecer a las partes que no estaban a buen resguardo en la ciudad. Matamoros y Garduño lo hicieron en la Hacienda de Buena Vista; Larios en la plaza del Señor del Pueblo y en la iglesia de Santa Bárbara. Calleja estableció un riguroso sitio para rendir la plaza.
Después de 72 días de resistencia, Morelos rompe el sitio y sale para reorganizar su ejército. Cuautla quedó en poder de Calleja y los ejércitos insurgentes se dirigieron al sur del Estado de Puebla.
Restablecida la calma y su dominio, en 1813, Morelos estableció el Congreso de Chilpancingo, donde proclamó la Independencia Total de México sin monarca extranjero y al año siguiente, el 5 de noviembre, en Tesmalaca finalmente es detenido y trasladado a México para ser fusilado.
Con la pérdida de los caudillos, el único que quedaba para mantener viva la guerra de independencia era Vicente Guerrero quien combatía en todo el estado de Guerrero y el Sur de Puebla y Michoacán.
El virrey Apodaca en 1820 ordenó al criollo Agustín de Iturbide salir con su ejército de México para encontrase con Guerrero. El 16 de noviembre llegó a Cuernavaca y el 18, Iturbide decidió hacer una alianza con Guerrero y conseguir la independencia del Anáhuac.
Al término de la negociación acordaron proclamar el Plan de Iguala y la formación del Ejército Trigarante. Iturbide pasa por lo que hoy es el estado de Morelos el 27 de septiembre con destino a la Ciudad de México, lo que contrarió a los españoles y mexicanos conservadores, quienes derrotaron al virrey Apodaca e imponen al mariscal Novella como Virrey. Juan de O’Donojú, nombrado virrey por las autoridades españolas, llegó a Veracruz de donde parte a Córdoba para entrevistarse con Iturbide, finalmente aprueba el Tratado de Córdoba, mediante el cual España reconocía la Independencia de México.
Cuando entró el ejército a México, se firmó un armisticio entre los comisionados de Novella e Iturbide; reconociendo la personalidad de O’Donojú y por medio de un pregón, se anuncia el fin de la Guerra de Independencia en 1821.
En 1824, el territorio morelense forma parte del Estado de México con el nombre de Distrito de Cuernavaca. Después, en 1827, se forman las Prefectura Políticas y sigue formando parte de México, con el mismo nombre hasta 1833.
El 25 de mayo de 1834, Ignacio Echeverría y José Marino Campos, redactaron el Plan de Cuernavaca, que autorizaba a Antonio López de Santa Anna para anular la ley del Patronato Eclesiástico, desterrar a Valentín Gómez Farías, reabrir la Universidad y deshacer el tribunal que debió juzgar a Bustamante por el asesinato de Guerrero.
Al triunfo conservador, la legislatura del Estado de México le da a Cuernavaca el título de ciudad, el 14 de octubre de 1834. Restablecidos los departamentos, Morelos siguió perteneciendo al Estado de México, con el título de Partido de Cuernavaca.
En 1845, fue establecido el Distrito de Morelos con las Subprefecturas de Cuautla y Jonacatepec.
Durante la Invasión Norteamericana, los morelenses organizaron los escuadrones activos que lucharon contra los extranjeros (1846 -1847).
Al triunfo del Plan de Ayutla, el dictador Santa Anna se retira. En 1855, la ciudad de Cuernavaca, siendo Capital de la República, se integró el nuevo gobierno con Juan Álvarez como presidente interino, y en su gabinete figuraban: Ignacio Comonfort, en Gobernación; Melchor Ocampo, en Relaciones Exteriores; Benito Juárez, en Justicia y Guillermo Prieto, en Hacienda, quienes juran cumplir el Plan de Ayutla.
A fines de 1856, hubo un hecho violento por la tenencia de la tierra, cuando un grupo de campesinos sorprendió a varios hacendados, les robaron armas y ganado, y se remontaron a la sierra. En esta época, en las Haciendas de Chiconcuac y San Vicente, asesinaron a unos españoles de la jurisdicción de Cuernavaca. Por ésto el gobierno español reclamó al de México; el asesinato se le atribuye al general Francisco Leyva, que era jefe del ejercito liberal en Morelos.
Durante la Guerra de Tres Años (1858-1860), provocada por los conservadores que rechazaban la Constitución de 1857, Juan Vicario se levantó en Cuernavaca al grito de “Religión y Fueros” en 1858. En agosto del mismo año, los Juaristas tomaron Cuautla y al siguiente año atacaron Cuernavaca, sin éxito.
En 1861, el gobierno del Estado de México crea los distritos de Cuernavaca, Morelos, Jonacatepec, Yautepec y Tetecala.
Al suspender Juárez el pago de la deuda, se inicia la Intervención Francesa. En 1862, Juárez pone al mando de Francisco Leyva, el tercer distrito militar integrado por Cuernavaca, Yautepec, Jonacatepec, Morelos y Tetela, con capital en Cuernavaca sin embargo la región pasó a manos de los franceses.
Los ayuntamientos de Cuernavaca, Cuautla, Jonacatepec, Yautepec y Tepoztlán formaron parte de las comisiones que fueron a México a dar su apoyo al imperio. Cuando Maximiliano conoció el Jardín Borda, en Cuernavaca, hizo de él su residencia veraniega; la iglesia de Guadalupe fue su adoratorio particular y más tarde ocupó el Palacio de Cortés como oficinas de Gobierno. Con la presencia de Maximiliano en esta ciudad, se mejoró el camino México – Cuernavaca.
Al decaer el imperio, la ciudad fue sitiada en 1867 por el ejército republicano de Manuel Altamirano, Ignacio Figueroa y Francisco Leyva. El sitio duró siete días y el ejército imperialista tuvo que salir hacia México.
El 15 de abril de 1869, se erige el Estado de Morelos, integrado con los distritos de Cuernavaca y Cuautla que pertenecieron respectivamente a los estados de Puebla y México. Se convocó a elecciones y el general Leyva resultó triunfador, siendo el primer gobernador del Estado de 1869 a 1876. En 1870, se proclamó la primera Constitución del Estado. El mismo año, al grito de “Constitución, libertad y Porfirio Díaz”, se levantan en Jonacatepec el coronel Rosario Aragón, Eduardo Arce y Nicolás entre otros y desconocen a Juárez.
De 1874 a 1876, los poderes se trasladaron a Cuautla al triunfo de la Revolución de Tuxtepec, Leyva deja el gobierno y queda de gobernador provisional el general Carlos Pacheco, originario del estado de Chihuahua, quien sólo duró dos años en el puesto. Durante ese corto período se iniciaron la Carretera Toluca – Cuernavaca y el ferrocarril México – Cuautla, con la idea de facilitar la salida del producto cañero de las grandes haciendas.
Durante 1877-78, es sustituido por José Agustín Rego, cuando una serie de rebeliones campesinas se levantaron contra la explotación en diversas partes del país. Después, Carlos Cuaglia es nombrado Gobernador Interino. En su periodo, se inaugura el ferrocarril México – Cuautla y se estrena el Teatro Porfirio Díaz en Cuernavaca. El 19 de julio de 1872, un terrible temblor causo daños a la torre de la parroquia de Cuernavaca y el 5 de diciembre se promulgó una nueva Constitución Política local.
En 1873, se inaugura la vía del ferrocarril interoceánico hasta Yautepec. De 1893 a 1897, se realiza el tendido de la vía férrea México-Cuernavaca, la cual en el primer año, apenas llega a Mixcoac. No fue hasta 1897, cuando llegó a Cuernavaca la primera locomotora. Durante la dictadura porfirista en el campo tomaron fuerza los latifundios, como una consecuencia de la concentración de tierras en pocas manos, que se basó en el despojo a los campesinos y en el desarrollo sostenido de la industria.
De 1900 a 1910, el Estado sufrió una agitación social profunda: en 1903, se fundó el banco de Morelos en Cuernavaca. En 1908, se piensa en la candidatura del General Francisco Leyva, pero éste tenía problemas con Díaz y decide que nombren a su hijo el lng. Patricio Leyva para ser el oponente del candidato de los hacendados, el teniente coronel Pablo Escandón. El lng. Leyva tenía asegurada la gubernatura, pero llegan a Morelos las fuerzas federales y resulta ganador Escandón, quien fue jefe del Estado Mayor del presidente Díaz. Toma posesión el 15 de marzo de 1909 y una vez consumada la imposición, se promulga la Ley de Revaluación General de Bienes Raíces por la que los hacendados pagarían menos impuestos.
Madero después de proponerle a Díaz una transición a la democracia llama al país a derrocar a la dictadura con su bandera ideológica: el Plan de San Luis. Para esto, Francisco I. Madero hizo circular de manera clandestina un libro que él escribió, llamado La Sucesión Presidencial.
Los Morelenses de Jojutla y Tlaquiltenango engrosan las filas del Partido Antirreeleccionista, siendo leyvistas los principales opositores de lo gobiernos de Díaz y Escandón.
A fines de 1910, en el pueblo de Villa de Ayala, un grupo descontento comenzó a reunirse en la casa de Pablo Torres Burgos entre los que se encontraban Emilio Zapata Salazar, Rafael Merino, Catarino Perdomo, Gabriel Tepepa, entre otros, la mayoría de ellos estaban bien informados y conocían el Plan de San Luis, elaborado por Francisco I. Madero.
A principio de 1911, Zapata, Merino y Torres Burgos se reunieron en Cuautla con motivo de la feria tradicional y al siguiente día en Villa de Ayala se sublevaron y desarmaron a la policía, Torres Burgos leyó el Plan de San Luis e informó al pueblo el inicio de la revolución.
En la cercanía de Jojutla recibieron la noticia del levantamiento. Torres Burgos se molestó con Gabriel Tepepa por el desorden que hizo su gente cuando entraron a Jojutla. Zapata le dio la razón a Tepepa y Burgos acompañado de sus hijos se separó del grupo, regresó a Villa de Ayala y los federales le dieron muerte; con esto quedó sin autoridad por el momento el movimiento revolucionario.
En una junta se eligió a Emiliano Zapata Salazar como jefe supremo del Ejército del Sur; sus fuerzas se distribuyeron así: Gabriel Tepepa estaba en los límites con Puebla, Amador Salazar, Felipe Neri y Otilio Montaño en el centro del Estado y Genovevo de la 0, al oeste y sur de Cuernavaca.
Con la firma de los tratados de Ciudad Juárez, Porfirio Díaz renunció a la presidencia de la república, quedando como presidente interino Francisco León de la Barra. Madero proclamaba ya el triunfo de la revolución, mas las condiciones políticas y sociales del país seguían intactas. Zapata en Morelos, señalaba que mientras no se resolvieran los problemas agrarios del estado, no podía haber paz y no sólo eso, sino consideraba que la revolución estaría traicionada mientras no se cumplieran los postulados del Plan de San Luis. León de la Barra, coludido con los hacendados apoyados por el gobernador morelense Juan N. Carreón, aplicaban presiones militares contra los zapatistas.
Madero ascendió a la presidencia de la república y ante la solicitud de Emiliano Zapata de solucionar los problemas de tierras en el Estado de Morelos y otras peticiones de carácter político, el presidente pidió al Caudillo del Sur el desarme de sus hombres y la salida temporal de Zapata de su Estado natal, mas éste respondió armando a más hombres y organizando la guerra de guerrillas.
Las tropas federales al mando del general Victoriano Huerta incrementaron sus acciones en el Estado. Los revolucionarios se concentraron en Cuautla, amenazando seguir hacia el Distrito Federal. Hubo un segundo intento de acuerdo entre las fuerzas de Madero y Zapata, que se celebró en los límites entre Puebla y Morelos a principios de diciembre de 1911. Zapata lo rechazó y reafirmó su oposición al régimen maderista. Las regiones controladas por los zapatistas se convirtieron en “zonas liberadas donde los campesinos reorganizaban su vida económica y política llevando a la práctica en forma más radical y sólida la revolución, al mismo tiempo que luchaban por ella con las armas…” como lo menciona el historiador Escobar Toledo (1978). Después de esto Zapata se reunió con Lorenzo Vázquez, Otilio Montaño, Francisco Alarcón, Francisco Mendoza y Jesús Capistrán para redactar el Plan de Ayala, que desconocía a Madero como presidente y reconocía a Pascual Orozco.
La revolución campesina cobró gran importancia, su causa fue la lucha por una mejor distribución de la tierra. Para 1911-12 Ambrosio Figueroa gobernó el estado; lo sustituyó Francisco Naranjo, quedando más de mil federales al mando de Caso López. Después se nombró a Felipe Ángeles como jefe militar, él procuró conciliar con los zapatistas y criticó la actuación de los federales. Como resultado, la rebelión cedió.
En 1913, se da el cuartelazo de la Ciudadela, Victoriano Huerta manda asesinar a Madero; Pascual Orozco pactó con Huerta. Juvencio Robles fue enviado a Morelos, acepta el cargo de gobernador militar y Leyva renuncia a ser gobernador. Zapata tomó Jonacatepec y Cuautla, Venustiano Carranza desconocía a Huerta dando inicio a la Revolución Constitucionalista.
El Plan de Ayala es rectificado para otorgarle el poder a Zapata y quitarle el apoyo a Orozco que es el aliado de Huerta.
En 1914, el Huertismo perdió en Morelos y en casi todo el país. Cuando Huerta se retira del poder, Carranza toma la presidencia y rechaza el Plan de Ayala; Zapata desconoce a Carranza.
En octubre de 1914, se realiza la Convención de Generales y Gobernadores Revolucionarios en Aguascalientes donde se adopta en principio el Plan de Ayala; Carranza desconoció la Convención y sale de la Ciudad de México hacia Veracruz. Entran a la Ciudad de México el Ejército Libertador del Centro y del Sur, y la División de Norte.
En 1915, el gobierno de la Convención se traslada a Cuernavaca, regresan los Constitucionalistas a la Ciudad de México, aumentan los ataques a las fuerzas Capatistas y en dos meses cayeron Cuernavaca, Cuautla, Yautepec, Villa de Ayala, Jonacatepec, Iguala, Taxco, Jojutla y Tlaltizapán.
Para 1917, es promulgada la Constitución el 5 de febrero del mismo año; Carranza ascendió a la presidencia de la República.
Nuevamente, Pablo González se hace cargo de la situación militar del Estado, él era General Carrancista y encontró el momento de acabar con Zapata, valiéndose de Jesús Guajardo quien lo engañó. En la Hacienda de Chinameca fue asesinado el 10 de abril de 1919.
Gildardo Magaña fue el sucesor de Zapata, él y su grupo deciden apoyar a Álvaro Obregón para la candidatura a la presidencia. Gildardo Magaña y Genovevo de la O fueron reconocidos como generales de división.
Subió a la gubernatura estatal José G. Parres, el antiguo médico de Zapata y Gildardo Magaña de comandante militar. Obregón y Parres sabían de lo importante del reparto de la tierra pues con esto se consolidaría la paz social, pero este reparto no sería como lo decía el Plan de Ayala. El golpe al latifundismo llegó con Lázaro Cárdenas cuando fue presidente.
El movimiento armado, conocido como La Cristiada, tuvo pocos representantes en el Estado de Morelos ya que de 1926-29 el reparto agrario estuvo en pleno apogeo. Años después, hubo violencia en las zonas de Tetela del Volcán y Ocuituco, los apodados “tallarines” hacían alusiones a motivaciones religiosas en estos municipios; hubo problemas entre la Unión Nacional Sinarquista y miembros del Partido Nacional Revolucionario.
En 1930, el líder rebelde del Estado fue Rubén Jaramillo, quien ante el presidente Cárdenas en 1938, pidió la fundación del ingenio de Zacatepec organizado como Cooperativa.
El procesamiento de azúcar se realiza actualmente en tres ingenios: Zacatepec, Oacalco y Casasano.
Para la década de los noventa, el estado es el mejor comunicado de toda la República, su red de carreteras llega a todas sus comunidades; esto hace posible el desarrollo de las diferentes actividades, sociales y productivas; así como la mejor distribución de bienes y servicios.
Fuente: INEGI